Propiedades de las Fresas.

La fresa posee varios ácidos orgánicos. Los mayoritarios son el málico, el cítrico, el láctico y el elágico, pero es el salicílico el más célebre por ser la forma natural del ácido acetilsalicílico, es decir, la aspirina. Sin embargo, no se puede definir la fresa como un analgésico, pues la dosis de ácido es demasiado pequeña, aunque suficiente para que las personas alérgicas al medicamento lo sean también a la fresa. En cualquier caso, tienen un efecto desintoxicante muy recomendable en las enfermedades reumáticas.

Aparte de por sus ácidos y sus escasas calorías, las fresas destacan por su contenido en hierro, cuya absorción se favorece al ir acompañado de una dosis considerable de vitamina C. Por esta razón está indicada en el tratamiento de déficits nutricionales y anemia.

Otros nutrientes que suelen abundar en las fresas son el ácido fólico y los minerales magnesio, manganeso, cobre, potasio y silicio.

Como todas las frutas, es rica en azúcares, pero el básico es levulosa, un tipo de azúcar bien tolerado por los diabéticos.

Las fresas deben consumirse bien maduras, mejor sin azúcar y preferentemente en ayunas. Por sus virtudes aperitivas, es una buena idea tomarlas como entrante.

En el mundo se conocen más de un millar de variedades, pero las que predominan en el mercado español es la Reina de los Valles, de frutos diminutos, de color blanquecino a rojo brillante y pulpa dulce y aromática.

Otras variedades populares son la Camarosa, la Pájaro, la Selva y las pequeñas fresas silvestres, las más concentradas en sabor y nutrientes y recomendables.

Quizá la fresa sea el caso en que la elección ecológica sea más obligada. En todas las etapas de su cultivo en invernadero se utiliza una cantidad notable de productos químicos que suelen adherirse a sus delicada superficie e incluso penetrar en su pulpa. Si al cortar la fresa el interior presenta un hueco notorio puede ser signo de que su cultivo se ha forzado por todos los medios.

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