Comer pastel de chocolate en el desayuno puede ayudar a perder peso y a mantenerse en forma, según los científicos.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv encontró que comer con dulces, como parte de un desayuno equilibrado de 600 calorías que también incluya proteínas e hidratos de carbono, puede ayudar a personas que hacen dieta para perder peso y mantenerse a largo plazo.

La clave es disfrutar de lo dulce por la mañana, ya que es cuando el metabolismo del cuerpo está más activo y es más capaz de quemar las calorías durante el día.

Según los investigadores, tratar de evitar los dulces por completo  puede crear una adición psicológica a estos mismos alimentos a largo plazo. Por lo tanto, añadir algo dulce en el desayuno puede evitar la tentación durante el resto del día.

En las 32 semanas que duró el estudio, se demuestra que los participantes que añadieron dulces en el desayuno (galletas, pasteles o chocolate) perdieron en promedio un 40% más de peso que los participantes que prescindieron de estos alimentos.


Un buen desayuno proporciona la energía suficiente para poder realizar todas las tareas diarias,  ayuda al funcionamiento del cerebro y ayuda al metabolismo del cuerpo en la pérdida de peso y al mantenimiento de este.

El desayuno es la comida que con más éxito regula la grelina, la hormona que aumenta el hambre.

Si bien, el nivel de grelina aumenta antes de cada comida, se suprime con mayor eficacia a la hora del desayuno.

Basándose el estudio en este hecho, los investigadores esperaban determinar si el tipo de comida y la composición tuvo un impacto en la pérdida de peso en el corto y largo plazo, o si se trataba de una simple cuestión de cantidad de calorías.

Para comprobar esto, los investigadores contaron con 193 pacientes obesos  que fueron asignados aleatoriamente a uno de los dos grupos de la dieta con una ingesta de calorías idéntica. (Los hombres consumen 1600 calorías al día y las mujeres 1400)

El primer grupo recibió una dieta baja en carbohidratos, incluyendo un desayuno bajo en calorías (300 calorías), y al segundo grupo se le dio un desayuno de 600 calorías, con un alto nivel de proteínas y carbohidratos e incluyendo siempre un alimento dulce (en este caso chocolate).

16 semanas después del comienzo de la dieta, los participantes de ambos grupos habían perdido un promedio de un 33% de peso por persona. Pero en la segunda mitad del estudio, los resultados diferían drásticamente. Los participantes en el grupo bajo en carbohidratos recuperaron una media del 22% del peso perdido, mientras que los participantes en el grupo con un desayuno más grande perdieron un 15% de peso más.

Al final de las 32 semanas, aquellos que habían consumido un desayuno de 600 calorías habían perdido en promedio un 40% de peso más por persona que sus compañeros del otro grupo.

Según el responsable del estudio, las dietas muy restrictivas que prohíben los postres y los carbohidratos son inicialmente eficaces, pero a menudo causan desviaciones en la dieta provocadas por el síndrome de abstinencia.

Esto demuestra que una dieta debe ser realista para ser adoptada como parte de un nuevo estilo de vida. Y no nos debemos de olvidar nunca que para tener éxito en la pérdida de peso no basta solo con una buena dieta, también debemos de acompañarla de ejercicio un mínimo de 3 veces a la semana. 

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