¿Qué debemos tomar, alimentos integrales o refinados?

Después de una época en la que los alimentos integrales habían caído en el olvido, el descubrimiento de sus muchas propiedades los ha devuelto a su lugar. Hoy en día no se tiene ninguna duda de que el pan, la pasta, el arroz, e incluso, el azúcar integral son una alternativa más sana y nutritiva que la de las variedades refinadas.

Los alimentos integrales son los alimentos no refinados, es decir, en su estado original o casi original. En su especial proceso de elaboración no se eliminan las capas exteriores del grano. En el caso de los cereales, por ejemplo, las variedades integrales, al mantener su cáscara, conservan la casi totalidad de sus nutrientes; proteínas, vitaminas del grupo B, calcio, fósforo y minerales. También contienen una mayor cantidad de fibra, ya que este nutriente se encuentra, en su 75%, en la cáscara de los cereales. El arroz y los alimentos hechos con trigo integral, por lo tanto, favorecen el tránsito intestinal y combaten el estreñimiento, siempre que se acompañen con abundante líquido.


Los alimentos integrales son muy recomendables cuando se está a dieta. No porque sean Light o adelgacen, sino porque ayudan a perder peso. Al contener más fibra, dan una mayor sensación de saciedad, evitando el hambre, y previenen el estreñimiento, un trastorno muy habitual cuando se está a régimen. No por ello debemos pensar que se pueden tomar cantidades ilimitadas, nunca hay que olvidar que tienen más o menos las mismas calorías que las variedades refinadas.

Su textura, al ser más firme y crujiente, nos obliga a masticar más y ensalivar mejor los alimentos. Estas dos importantes circunstancias contribuyen a mejorar la digestión, evitando las flatulencias, dolores abdominales, sensación de pesadez, etc.

Por su alto contenido en fibra, el consumo de alimentos integrales también conviene, además, a personas con enfermedades como la diabetes, la hipercolesterolemia y los trastornos cardiovasculares. Tan sólo las personas con el estómago delicado deben moderar su consumo.

La verdad, es que, al tomar alimentos integrales todo lo que obtenemos son ventajas:

  • Colesterol: Los alimentos integrales, al contener grasas poliinsaturadas, ayudan a controlar el nivel de colesterol perjudicial en la sangre.
  • Protectores del corazón: Su contenido en betacarotenos (sobre todo en el germen de los cereales) ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares.
  • Diabetes: El consumo habitual de alimentos integrales disminuye los niveles de glucosa en sangre.
  • Intestino sano: Su contenido en fibra vegetal arrastra las toxinas que se adhieren en las paredes del intestino y mejora su funcionamiento.
  • Energía a raudales: Los cereales integrales, tomados a la hora de desayunar, aportan energía para todo el día.

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