Dieta para recuperarse tras una enfermedad.

En estados de convalecencia, tan importante como escoger alimentos digestivos y nutritivos, es comer platos que resulten apetecibles por su sabor, textura o presentación.

  • Uva: Es una fuente de energía muy saludable. Aparte de desinfectar el aparato digestivo y desinflamar los riñones y la vesícula, ayudan en caso de agotamiento, nerviosismo y depresión. En zumo, mejora la artritis, los trastornos cutáneos y los problemas de intestino.
  • Jengibre: La raíz de jengibre mejora el ánimo, porque contiene sustancias revitalizantes. Pero la razón más importante para encontrarse en esta lista de alimentos es que ayuda a combatir las náuseas. De ahí que sea muy útil en tratamientos con quimioterapia. Puedes tomarlo cocido en láminas o en infusión.
  • Yogur: Muy recomendable cuando la flora intestinal se ha deteriorado a causa de la toma de fármacos. No necesita ser masticado, por lo que es excelente durante la convalecencia y entre personas mayores o niños de salud delicada. Enriquécelo añadiendo miel, frutos secos, pasas o fruta. Así será mucho mas nutritivo que los que se comercializan.
  • Patata: Ayuda a superar la debilidad, ya que fortalece la musculatura y estimula el transporte de los nutrientes a las células. Hervida, al vapor o asada, con huevo o queso, es el mejor sustituto de la carne, entre personas con dificultades para masticar.
  • Espinacas: Digestiva y suave, esta verdura es muy rica en vitamina K, un nutriente que previene las hemorragias y facilita la coagulación de la sangre, por lo que resulta importante tras una intervención quirúrgica. Otros alimentos ricos en esta vitamina son el brócoli, la alfalfa, las algas, el hígado de cerdo y los tomates verdes.


SOLUCIÓN A TODOS LOS MALES.

  • ¿No tienes hambre? Toma cápsulas de jalea real a diario, un suplemento muy completo que abre el apetito. Media hora antes de las comidas, bebe una infusión de genciana. Escoge alimentos que aumenten los jugos gástricos. Te servirán los entrantes de sabor algo amargo, como una ensalada de endibias o escarola.
  • ¿No te pasa la comida? De ser necesario, tritura los alimentos convirtiéndolos en blandos o líquidos o, al contrario, usa espesantes como gelatina, harina, pan rallado o yema de huevo, que den consistencias mejor toleradas que la líquida.
  • ¿Te encuentras débil? Consume fruta cítrica y recurre a los alimentos prebióticos como el yogur, kéfir…etc. Refuerza la dieta con equinácea e infusiones de escaramujo (ricas en vitamina C)
  • ¿El dolor te paraliza? Alivia la tensión con tila, un analgésico natural que también ayuda a bajar la fiebre.

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