Propiedades del Kiwi.

Además de resultar delicioso, fortalece el sistema inmunitario y la digestión.

Al kiwi no se le puede reprochar que le falte nada, empezando, claro, por la vitamina C. Un solo kiwi, aunque pese la mitad que una naranja, proporciona toda la vitamina C que necesita un adulto al día.

Además destaca por su riqueza en ácido fólico y vitamina E, esta última escasa en la mayoría de las frutas. La combinación de vitaminas C y E convierten al kiwi en uno de los alimentos antioxidantes por excelencia: comer uno al día durante el otoño y el invierno es una buena medida para reforzar el sistema inmunitario y prevenir desde los resfriados y la gripe hasta, a largo plazo, problemas graves como el cáncer.


Su composición mineral también es destacable. Abunda especialmente en magnesio, un mineral esencial para mantener en buen estado el sistema circulatorio y el nervioso, así como en potasio, que contribuye al equilibrio de la tensión arterial.

También destaca su proporción de fibra soluble, principal motivo por el que muchas personas lo desayunan sin falta: evita radicalmente el estreñimiento y puede reducir el colesterol.

Si bien esta fruta solo ofrece regalos para la salud, conviene saber que algunas personas pueden desarrollar alergia tras un consumo prolongado.

Una de las ventajas del kiwi es que suele estar libre de plaguicidas, pues la planta es muy resistente. Otra es que madura bien tras haber sido cosechado. Hay que elegir los de una apariencia firme y sin manchas.

100 gramos de kiwi aportan 50 calorías, el 167% de la cantidad diaria recomendada de vitamina C, el 20% del ácido fólico, el 10% de la vitamina E y el 7% del magnesio.

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